soriaxsoria

Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen. Alfonso X

 

Los narcisos se marchitan

 

He leído en algún post de este blog que nuestro ilustre burukide se ha vuelto a enfadar con la prensa por hacer transparente su tangible esfuerzo en pro de Euskadi desde “sede parlamentaria”, que es como se llama al Parlamento cuando uno gasta toneladas de papel de arroz para cogérsela entre los dedos índice y pulgar. Al paso, dicen, se ha mosqueado con el Diario Vasco por “no nombrar a este parlamentario y su impecable intervención sobre la materia (pregunten a los presentes)”. Esta afirmación no deja de ser una circunstancia puntual. No tiene mayor importancia pues, si lo analizamos dentro de un contexto, no deja de ser un reflejo de sus mayores. Lean las amargas lágrimas de la portavoz y del portacoz sobre la transparencia a que somete la opinión pública al partidillo.
Digo que no es mas que una circunstancia puntual porque lo verdaderamente grave es que este parlamentario -de sede parlamentaria- debería ser un servidor público durante cuatro años y no servirse de lo público. Su trabajo debe ser aquel para el que le han elegido sus conciudadanos y no la arrogante persecución de un editorial favorable o una crítica elogiosa. Usted, burukide, no es que sea transparente; no. Usted es invisible de toda invisibilidad, como lo son el resto de fantasmas de la fantasmagoría. El perder su remunerado tiempo en preocuparse de que nadie se haya hecho eco de su impecable intervención nos aclara bastante su personalidad y sus capacidades. No seré yo quien ponga epítetos para no enfadar a mi único lector de Ostende, en Bélgica. No quiero que luego escriba en otros blogs aquello de ¡“Ke pasada”!. Si alguien busca en un diccionario de sinónimos el término “fatuo” encontrará, entre otros, altanero; altivo; arrogante; engreído; jactancioso; orgulloso; petulante; presumido; presuntuoso; ridículo; soberbio; vacuo; valentón; vanidoso; vano; atildado; narciso; lelo; lila; tonto; necio; y fachendoso. Así pues queda inaugurada la sección de autoservicio del adjetivo calificativo.
Critilo dejó escrito que toda persona prepotente y arrogante padece de una debilidad interior, de una severa inseguridad en sí mismo. El egocéntrico cree que sus propias opiniones e intereses son más importantes que las de los demás, y a nuestro burukide, en sede parlamentaria, le ha pasado como a Orson Welles (salvando las distancias, claro) que dejó escrito que “lo peor de una novela es que cuando has terminado un capítulo, la máquina de escribir no te aplaude”. Eso es lo que echa en falta el burukide; el aplauso de los lectores del Diario Vasco. Señor Maneiro, si algún día lo intenta, verá usted que es prácticamente imposible aplaudir mientras sostenemos el diario abierto.
Decía que lo que más me preocupaba no era el divismo del burukide sino su manifiesta incompetencia para realizar un discurso legible en sus escritos. Vemos el post que, sobre la transparencia informativa, ha publicado en su blog.
Dice que la prensa en general le ignora de toda ignorancia. “Recordamos su modo de plasmar determinados comunicados, iniciativas, actos y notas de prensa… pero sobre todo conocemos el rechazo supino que hemos cosechado”. Sr. Maneiro, yo sé bien que en la Euskadi industrial no es muy común estar al tanto de las faenas agrícolas. Que estas son más habituales en Álava y este territorio a usted le pilla a trasmano, salvo en período electoral, pero le recomiendo la lectura del Sustrai para ponerse al día en agricultura vasca. Se cosecha, Sr. Maneiro, lo que se ha sembrado. Por tanto, si la prensa le ignora es que igual usted ha sembrado ignorancia. Míreselo.
A estas alturas de la batalla (porque cada día que pasa se parece más a una batalla y a una batalla contra los elementos), sin que tengamos estadística oficial pero sí memoria, sabemos casi hasta el detalle de lo que publicará al día siguiente cada medio”. Vamos a ver, don Gorka. Si les publican poco, si se les ignora, será muy fácil llevar una estadística ¿no?. Lo difícil es que la estadística la lleven el PNV, el PSOE o el PP, que suelen estar día a día hasta en la sopa. Más trabajar y menos memoria que nos suele traicionar.
Es objetivamente cierto que son los medios más nuevos, más minoritarios y más nacionalistas vascos los que más y mejor nos han tratado. Y es evidente que son los medios de comunicación más atados al “status quo” vigente, aquellos más cercanos a socialistas y populares (aquí le ha faltado decir los más nacionalistas españoles, porque si los anteriores eran los nacionalista vascos…), los más mayoritarios y los que supuestamente más se leen y venden los que optaron por declararnos transparentes”. Mire usted, don burukide, si no se le da especialmente bien el castellano, deje usted el latín de lado, plís. El status quo, es una banda británica de hard rock; lo que usted quería decir era statu quo.
¡Ah!, ¿que no se cree usted que no se le da especialmente bien el castellano?. Pues mire:
Hoy somos infinitamente más visibles que antaño y somos más conocidos. Lo que se dijo de nosotros hemos conseguido declarar mentira casi oficial, y distintas radios, televisiones y medios escritos nos reclaman”.
¿Hemos conseguido declarar mentira casi oficial?. Jo, burukide ahora sí que te has superado de toda superación. Independientemente de que no hay Cristo que te entienda, ¡vaya frase!, ¡que propuesta!. Me recuerda aquello de ¿Zer da? Y el neoeuskaldun contesta: mujer de serdo. ¿Qué coño es “hemos conseguido declarar mentira casi oficial”? ¿Existen las mentiras oficiales, extraoficiales y casi oficiales?
Somos además tan incómodos como al principio. Sin embargo, hay cosas que pasan que nos siguen enervando, pues no somos de hierro”. Muy poético, burukide. ¡Vaya prosa!
Esopo escribió una fábula llamada “El león y el asno presuntuoso” donde ambos animales van a una cueva en la que se refugiaban unas cabras montesas. El león quedó fuera para guardar la salida, mientras, el asno entraba en la cueva coceando y rebuznando. Una vez salió de la cueva el asno le preguntó al león si no le había parecido excelente su actuación y lo bravo de su lucha. Oh, sí, extraordinaria, le dijo el león, ¡hasta yo mismo me hubiera asustado si no supiera de quien se trataba!.
Lo mismo nos ha pasado a nosotros, profesor Maneiro, que nos hubiéramos asustado de no saber que esas declaraciones provenían de tan docta pluma. Un recordatorio, tan solo, antes de despedirme: los narcisos, con el paso del tiempo, también suelen marchitarse.

 

6 Responses to “Los narcisos se marchitan”

  1.  

    No queda pues sino recordar las sabias palabras de Andrea Caracortada (Victoria Abril) en Kika ( Dir. Pedro Almodovar , 1993): ” No os pagamos para que penseis, os pagamos para que actuéis”.
    Igual no empleaba en plural majestático, pero la idea es clara.
    A revisar la filmografía.

  2.  

    Pero vamos a ver, Ángel, ¿había alguien allí, exclusión hecha de los taquígrafos y algún aburrido mienbro de la mesa de la Cámara? Esto es lo primero que habría que aclarar, pues, si como sospecho, en realidad no había nadie, no podemos preguntar a los presentes y, menos aún, a los ausentes, dado que estos últimos no estaban. Como tampoco había ningún periodista dispuesto a aburrirse con esa retórica incomprensible, pues lo único que nos queda es la palabra del diputadito, su declaración en su blog -que, por cierto, casi nadie lee o a casi nadie interesa a la vista del núnero de comentarios que cosecha.

    Por otra parte, y a este chico no le veo pasearse por la llanada alavesa -tal vez sí por algún pueblo de la Rioja Alavesa, por lo del alcohol- y entablar conversación con los cultivadores de patatas o de remolacha o de cereales. No le veo preocuparse por el estado de las plantas, por la incidencia de las lluvias o de su ausencia. No le veo tampoco visitar los lugares que, cuando llueve, se inundan desde tiempos inmemoriales. Ni le veo de pregrinación a Estíbaliz. Y ¿qué decir de Vitoria y de los vitorianos que cuando ven acercarse a un vasco -o sea, un guipuchi- desconfían? Eso sí con elegancia, con buenas palabras. Ya se sabe: alavés, falso y cortés.
    Me temo, en suma, que a este no le sacan porque es un muermo. Y me temo también que no repetirá mandato. ¿Qué haremos entonces, tú y yo, y otros más, sin una fuente de tanta inspiración?

  3.  

    Sin embargo sigo teniendo una duda: ¿también se acaban marchitando los capullos de la Rosa?. Es una duda de toda dubitación que me trae por la calle de la amargura y que no sé si alguien me podría resolver.

  4.  

    Por supuesto que se marchitan tambien las rosas. Pero para mi (y para muchos) lo mas doloroso han sido las espinas de esta rosa.
    A la vista de esto, siempre lo tendre en cuenta pues es una flor bastante peligrosa por sus espinas.

  5.  

    Ustedes siéntanse agraviados por los efectos de la rosa y el capullo que su agravio comparado al mío no es nada. ¿Saben ustedes lo que significa comer todos los días al lado de alguien que te dice: no te dije yo quién era esa paisana?. Pues eso, ustedes están de enhorabuena y yo me siento como pinochio al lado de Gepetto. Cada día teniendo que comerme mis propios errores.
    Por cierto, me dicen que aún se oyen las reprimendas que se echaban a los socialistas vascos por las facturas que llegaban de Loewe en tiempos de consejería de comercio y turismo cuya titular tenía nombre de futuro partido. Yo no pregunto, sólo escucho, no vaya a ser que si pregunto las burlas a mi persona se escuchen en Estambul. A mí sólo me queda decir que en aquella época yo no era residente del país del “ven y cuéntalo”y por tanto me ampara la ingenuidad de quien no estaba al tanto de las cosas domésticas.

  6.  

    Y lo de “status quo” no tiene nada que ver con el desconocimiento del latín sino con las fuentes de las que bebe el diputado pues su mentor y valedor habitualmente lo escribe así. Creo que lo hace más que a modo de error no detectado por el corrector gramatical como licencia otorgada al sabio pues yo ya se lo puse de manifiesto en su blog y ni aún así lo corrigió. Desde entonces he interpretado que ha hablado con los académicos de la lengua y le han dado venia para seguir escribiéndolo como le sale de los mismísimos.

 



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