El verdadero debate nuclear
Mientras que los partidos políticos -el todo a cien de la democracia- trata de convencernos de la bondad de las rebajas de enero constitucionales, los alguacilillos del aparatchnik, se ciscan en el principio de independencia institucional de los ayuntamientos. Los visires de la satrapía periférica nos instruyen en la lección del Fuero de los Españoles -versión Estatuto de Autonomía- de la importancia de la familia y el municipio como primeros escalafones de la vida pública. En paralelo, los barandas de la taifa como el Molt Honorable José Montilla, inspirador cuando fue ministro de la creación de estos ATCs, se convierte en un pelele del espécimen denominado Carod Rovira quien ha recordado que la oferta del ayuntamiento de Ascó es una decisión que sobrepasa al municipio y que tiene un carácter supramunicipal. Lo que no dice el hijo del picoleto es que, además de supra-municipal es, también, supra-autonómico y que no es él ni quienes están a su nivel de autonómica incompetencia quienes deben decidir la ubicación del almacén ni aún y cuando “el sentido común aconseje que haya consenso social y político en el territorio favorable a la instalación de un cementerio nuclear”.
Lo dice con esa cara estúpido rictus que indefectiblemente nos recuerda sus groseras bromas con la corona de espinas con su otro amigote en viaje de balde a Tierra Santa, sin que nadie le aclare que sobre el consenso social y político y el resto de gilipolleces que acostumbra a declamar, están los informes técnicos, los informes de personas que tienen el culo pelado de estudiar, de realizar informes, de “dejarse la vida” sobre el terreno investigando los mejores emplazamientos, los más aptos para la seguridad de las personas.
Claro que quien le tiene que recordar esto es, nada más y nada menos, que don Zeta Peta; el del careto de galgo afgano, el que adorna la semestral presidencia del entramado europeo. Si, efectivamente. El mismo Zeta Peta que hace siete meses ignoraba el informe del Consejo de Seguridad Nuclear para Santa María de Garoña y que se pasó sus recomendaciones por el pórtico de la gloria.
Con las ofertas de los ayuntamientos de Yebra y Ascó lo que se oculta es un debate distinto de pronucleares o antinucleares, de apoyo o rechazo a una fuente de energía, de la peligrosidad de la misma, de la necesidad de fuentes alternativas, de un mix racional, etc. No es tanto su apoyo o su rechazo, sino el nivel de vida de unas localidades que ven cómo sus gentes están tomando el triste camino de la emigración, cómo se están vaciando estos pueblos, como se van cerrando escuelas, centros médicos. Lo que se está sustanciando es si los responsables del pueblo, alcaldes y concejales poseen autonomía suficiente para aquello que les hemos encargado. Para llevar a cabo nuestra representación legal. Está en duda la viabilidad de esos pueblos, o su definitiva despoblación. Lo que se está debatiendo en los pueblos no es la dependencia energética exterior del país o la autosuficiencia exterior, sino el cementerio, o la ruina; Ascó o el asco.
Lo grave es que la esperanza de todo un pueblo, de su comarca, de su provincia, sea un cementerio nuclear, una instalación más que menos contaminante y peligrosa y no una industria limpia, unos puestos de trabajo como aquellos que han de buscar lejos de sus lugares de origen. Que existan en España regiones donde los pocos empleos que se ofertan estén al albur de una subvención o de una prima de localización para la empresa que se implanta en ella. Que esos empleos, indefectiblemente se pierdan cuando la beneficiaria de la subvención deslocaliza la empresa.
El gobierno de la nación, aquella vieja nación que antes llamábamos España, se impla como el hortera nuevo rico al presumir de su turno semestrales. A fin de cuentas este ganso es el que dijo aquello de “hay que ver, Sonsoles, qué fácil es llegar a persidente del gobierno”. Aún tiene el cuaje de anunciar a los foráneos que él y no otro, va a solucionar los problemas económicos de la crisis que nunca fue. Que esa solución va a ser un nuevo modelo económico que en lo que queda de España llama pomposamente Economía Sostenible. Yo tengo para mí que Zeta Peta llama en realidad Economía Sostenibles y No Enmendable al desideratum de dos tardes económicas aprendidas al sopor de una comida abundante. Una economía sostenible y ecológica que va a ser la rehostia. Por ahora, y ahí están los resultados, de lo único que estamos seguros es de que el Fondo Monetario dice que Zapateralia será la única economía avanzada que se contraerá este año, concretamente un 0,6 por ciento.
CODA: Si de algo podemos estar contentos en Soria en el asunto de los cementerios atómicos es que no pueden construirse sobre zonas inundables, con lo que, mi querida vicepresidenta de la Junta, la Ciudad del Mal Ambiente tendrá chatarrería y lo que usted quiera… pero del cementerio; nasti de plasti.